Relato de parto cedido por Laia Grimau.
Llevaba semanas confiando en la luna, pendiente del ciclo en el que se encontraba, y le hablaba cuando ya tocaba con los deditos en la semana 40. Me bañaba en el mar mientras Carles y mi otro hijo, Iu, jugaban en la arena, y me dejaba llevar por las olas, bailaba en el agua y me repetía como un mantra que estaba preparada, que me sentía con muchas ganas. ¡Que podía nacer cuando quisiera!
Un día tras otro me frustraba ver que todavía no llegaba el esperado día ese parto deseado. Hablaba con el bebé (no sabíamos el sexo, ni teníamos nombre pensado), caminaba, sexo, infusiones. Todas estas cosas que se hacen en la recta final.
Escribimos unas cintas, donde cada uno pondría que deseaba de este parto, qué sentía, como lo sentía, miedos, etc. Después las colgamos en el comedor, cerca de donde montaríamos la piscina. Fue bonito ver como Iu hacía también la suya haciendo dibujitos para su hermanita/o.
Tenía un poco de presión porque Camilla -amiga y comadrona-, terminaba su contrato con Titania el 30 de agosto, (la cooperativa con la que había contratado el parto en casa) y mi fecha de parto era el 14 de septiembre.
Por lo tanto, mi pilar marchaba, y solo estaba pendiente de las guardias de las matronas cada día: "si es hoy me tocará con tal , si es mañana con cuál".
En la semana 40 justo, decidí que pasaba del mb, de los familiares y de todo en general. Hablé conmigo misma, cogí el balón y me senté en el balcón, de noche. Estuve mirando la luna durante mucho rato, canté, conecté conmigo y con ella.
Dos días después, a las 3 a.m del 16 de septiembre. Noche de eclipse lunar. ¡¡Me despierta una contracción que me hace levantar de la cama!!
El Iu y Carles dormían. Me levanté, fui al comedor, encendí alguna lucecita, también el ordenador, puse música suave y fui al W.C, donde me miré en el espejo y sonreí 😊🌕 "Tiene que ser hoy" - me dije mientras acariciaba la barriga - "en unas horas este bombo no lo tendré".
Vuelvo al comedor - la cosa va en serio -, tengo contracciones cada 5 minutos desde la primera. Fuertes e intensas pero estoy súper feliz. ¡Deseaba este día, tenía ganas de disfrutarlo y dar la bienvenida a cada contracción!.
Voy a la habitación y aviso a Carles, abre los ojos y río. "¡¡Ha llegado el día!!" 😍🌟 - le digo.
Se levanta y vamos juntos al baño. Mientras yo me duchaba, él avisaba a las parteras de guardia. Ya eran las 5 a.m.
Se despierta Iu, y llora porque me quiere en la cama. Intenté tumbarme y darle la "teti" para que se durmiera, pero las contracciones me hicieron levantarme del dolor. "No puedo" - pensé. Le conté que necesito ir a la ducha y que si quería le podíamos poner una película en la camita mientras llega mi hermana - que también nos acompañará también -.
Aviso a la Mariana, amiga, Doula y mi Profe de Yoga embarazada que se había ofrecido a acompañarme durante el parto 🌷✨ Es la que vivía más cerca, y en 20 minutos la tenía en casa. Me preparó fruta y zumo, mientras estaba a mi lado, mientras yo estaba en la pelota. En el comedor de nuevo, las contracciones eran muy seguidas y ya tenía que dejar de hablar. Me dijo que dejara el móvil y disfrutara. Hicimos una broma con un comentario que hice en clase de Yoga: "¡espero que no dure un par de horas! Tengo ganas de disfrutar todas las fases del parto!". En ese momento le dije que ya tenía bastante con 3 horitas que llevaba 😂😂🙏🏻
Me confirmaron que aunque a la Camila no le tocaba venir, vendría, junto con la Yanina 😍 ¡No me lo podía creer! Era lo que llevaba pidiendo hacía días (interiormente). Camila tomaría el primer tren, y la Yanina tenía unas dos horas de camino.
Ya eran las 6 a.m. Entré en la ducha, y pude ver como se hacía de día mientras me echaba agua hirviendo en la barriga. En ese momento rompí aguas. ¡Qué sensación! En el otro parto me las rompieron ellos... . Avisé a la Mariana, y me dijo que que siguiera trabajando. ¡Todo esta bien! ¡Siguiendo su curso!
"Canto, a la vez que voy abriendo bien grande la boca con cada contracción. Carles me acompaña de lado a lado con movimientos de reloj de pared, mientras me agarra la cadera. Me mira a los ojos, sonríe y repite conmigo: ¡Ah! Nos besamos. Me transmite calma. Mucha calma".
Cuando Iu y mi hermana se asomaban de vez en cuando, yo me concentraba para dedicarles una sonrisa. "¡Hoy nacerá el bebé!". Iu sonrió... .
A las 7 y pico apareció en el lavabo Camila, la busqué con la mirada, me miró a la cara, sonrió y me dijo: "¡Esta es la cara que a mí me gusta ver!" - No desees saber cuál era 😖 ji ji ji -. Mientras me preguntaba que tal estaba, me ponía aceites esenciales por la espalda. No pude responderle, pues de mi boca sólo podía salir: ¡Ah!, ¡Oh!, en cada contracción. Así que me recuerda que visualice cada contracción como una ola, cosa que me hace concentrarme de nuevo, dándole la bienvenida y repitiendo: "¡Hola, hola, ola...!". A medida que aumentaban decía: "¡Viene, viene, viene otra puta ola!", frase que nos hace reír a Carles y a mi 😂
Hacia las 8 me dio el bajón. Llevaba desde las 4 con contracciones súper seguidas y súper intensas. Ya se me escapaba algún que otro: "!Uf! ya no puedo más. No podré.". Mientras, Camila me animaba diciéndome que todas podemos.
Mientras me echaba agua sin parar en la barriga, le preguntaba que cuánto quedaba, a lo que me respondía que no podíamos saberlo, pero parecía que no mucho. Quizás quedaba un rato. tal vez horas.
Al hablar me desconcentré y el dolor se apoderó de mí, lo que hizo que me desesperara más. Le pedí que me mirase, porque ya no podía más. Intentó hacerme un tacto en la ducha -yo no quería salir- pero no pudo- Tenía que salir. No sabía que estaba pasando. Recuerdo ese momento como si se parase el tiempo.
- Pensé: "Como me diga que estoy de uno o dos centímetros me muero...".
Me tumbé en la cama como pude, pero una contracción me levantó del dolor. Entre las siguientes me hizo un tacto y me dijo que estaba entre 5 y 7 cm -me dio un bajón-.
- "¿Sólo? ¡No puedo más! ¡No quiero ir al hospital! Ya no soporto más el dolor! Me parecía muy poco 5 o 7cm-.
Ella me recordó que estaba haciendo un buen trabajo. Solamente llevábamos 5 horas desde la primera contracción. Estaba súper bien. Añadió que me podría ayudar pensar que ya quedaba poco para tener nuestro bebé, cada contracción que pasaba nos acercaba más! 🌟 ¡Esto me animó! Volví a la ducha y pedí la piscina, ¡sin dudarlo!
Son las 8 de la mañana. El Iu, Nina y la Mariana intentaban montar la piscina, pero tienen problemas.
Al entrar en la ducha me entraron muchísimas ganas de empujar, muchas, imposibles de parar, pero si sólo estaba de 5/7 cm no debería. Me dijeron que intentara no empujar, pero era imposible, me salía sólo. Me salían unos gritos salvajes que nunca hubiera pensado que podrían salir de mí. En algunos incluso Iu se asusta y llora.
- ¿Qué pasa Mamá? - todo el mundo le cuenta que el bebe esta preparándose para salir, pero que Mamá estaba bien✨💓
Carles seguía conmigo. Lo reclamaron para la piscina pero le cogí de los brazos y le dije: "¡Ahora NO puedes irte!". A la vez, Camila sonrió mientras me decía que quizás la bañera de casa era un buen lugar para que naciera nuestro bebé. Aunque no hizo falta, esos problemas se solucionaron y cuando estuvo lista fui casi volando. Entré y automáticamente me relajé. El agua estaba hirviendo, el comedor a oscuras, con música, con Carles, Iu, Nina, Mariana (mi Doula), Camila y la Muka (mi perra).
Debían ser ya las 8.20 a.m.
¡Llegó un descanso y aproveche esos minutos que me estaba dando mi sabio cuerpo porque sabía que cuando volviese a empezar a animarse la cosa ya sería para dar a luz a nuestro bebe! 💪🏻
Comenzaron de nuevo las contracciones súper fuertes. Me tocaba y notaba como se iba abriendo paso, a la vez que sentía unas ganas inmensas de empujar, pero todavía había un pedazo de cuello que noes estaba borrado del todo -me lo podía notar con el dedo-, lo que no dejaría pasar la cabeza del todo. En cuanto cambié de posición -dentro del agua-, y con la ayuda de la siguiente contracción, ¡de golpe salió la cabeza!
- "¡Woooow! lo noto mucho. ¡Ya queda muy poco!.
Mientras me iban tirando hielitos por la cabeza porque estaba muerta de calor. Carles me mojaba con una toalla mojada de agua fría, me ponía cubitos en la boca. No dudaba en hacer todo aquello que le pedía, estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario. Entregado, concentrado, conectados como nunca.
Iu allí también (el mejor Doulito), estaba observando, ayudando. De vez en cuando lloraba y yo entre contracciones le intentaba tranquilizar diciéndole que dentro de poco nacería el bebé y añadía que estaba muy contenta. Él quiso entrar conmigo al agua pero yo sentía que necesitaba espacio.
- "Estoy salvajemente a punto de parir a mi cachorrito".
Son las 8:40 aproximadamente.
Llamaron al timbre, Yanina -la otra comadrona- estaba allí. Ya estabamos todos. Subió en casa y sólo entrar por la puerta noté su presencia. Me miró y no necesité más. Empezaron las contracciones muy bestias, me quemaba todo.
Coroné, me pasaron un espejo y puedo ver la cabecita: "¡Tiene el pelo negro! 😱". En la siguiente contracción sentí que me rompía por la mitad, pero volví hacia dentro. Dejé hacer a mi cuerpo.
Empujé. Todo estaba saliendo perfecto. Todo el proceso estaba siendo lo que quería, lo que tanto pedía.
Durante las dos siguiente contracciones comenzó a salir la cabeza. Todos emocionados. Yo relajé el cuerpo, le deje hacer. Tengo esta imagen muy presente. Pasó rato hasta la próxima contracción, y todos veían su cabecita con ojos cerrados y morritos apretados debajo del bajo el agua con los pelos moviéndose. Increible. Interminable.
Estábamos emocionados, ya estaba casi, pero todos en silencio, sonaba la música.
08:57 a.m 🌕 se para el tiempo.
En la siguiente contracción salió. Me la pusieron encima llenita de bernix, con cierto parecido a bolita de mantequilla. Nos tocamos y nos hablamos. Después de dudarlo durante unos instantes, por la falta de luz apreciamos que era una ¡NIÑA!.
Mientras nos abrazábamos los cuatro, yo lloraba de emoción.
Salí de la piscina con la niña en brazos como si nada hubiera pasado hasta el sofá, donde nos estiramos, Iu se acerca y pide teti -la primera cosa que compartieron-. El primer contacto de Iu y la ya, fue haciendo tándem.
Esperamos a que saliera la placenta, tardó bastante rato, tal vez una hora. No recuerdo mucho los tiempos porque en ese momento estaba en las nubes, pero cuando salió, la pusimos al lado y dejamos que el cordón dejara de latir. Aproximadamente unas 3 horas. Una vez ya no latía, y estaba completamente blanco y frío, Iu y Carles lo quemaron con una vela -ritual muy emotivo para separar a Ia de su casita durante estos 9 meses-. Simbólicamente, quemar el cordón sella la comunión de cuatro elementos en los que el aire es el primer respiro que realiza el bebé, el agua es el líquido amniótico del que procede, la tierra es el acto de nacer en sí mismo y el fuego es la llama de la vela que lo separa del cordón 💚
Este parto fue muy sanador para mí. Me condujo a un camino que ya hacía tiempo que buscaba pero no encontraba. Me ha empoderado en todos los sentidos. Sanó muchas heridas. Fue increíble, y ahora más que nunca sé que las mujeres somos perfectas. Todas.
Estoy muy agradecida a todas las super mujeres que me acompañaron ese día, todas imprescindibles, todas increíbles. Todas un 10. Camilla, Yanina, Mariana Pérez y Nina.
Mucho más agradecida con mi compañero, no esperaba menos de él, pero es que te superaste en todos los sentidos amor! No me puedo sentir más orgullosa de ti.
Sin él no hubiera sido igual.
Agradecida a mi pequeñito Iu, que con dos añitos y nueve meses vivió ese momento con nosotros y soy super feliz de este regalo que tendrá siempre en su corazón.
Agradecida de poder contemplar la belleza de las pocas fotografías y trozos de vídeo del parto, para poder enseñar una y otra vez a mis hijes, y al mundo, para que puedan admirar la vida, su momento de llegar al mundo y la belleza y potencia que eso conlleva. Ellos agradecen tanto poder verlo... ♥️
Sin duda repetiría la experiencia de fotografiar, parir y contemplar durante horas ese maravilloso día.
Laia.
Imágenes cedidas por Laia Grimau.